
¿Hablamos? cuéntame tus experiencias como consumidora frustrada
Esto va de «escucha activa»
Por eso no quiero que sea un yo, yo, yo… Me encanta la escucha activa
Pretendo que sea un nosotros/vosotros, una vez hayas finalizado la lectura.
Yo también estuve al otro lado como consumidora de productos de higiene y belleza.
Todo se remonta a parte de mi herencia genética paterna (mi abuela). Ella era una fanática de las cremas faciales y corporales. Bueno, también de los dulces y por ello no tengo una buena línea. Quizás alguien me diga: «no Raquel, a eso se le llama neuronas espejo». Bueno, el caso es que…
Veía a mi abuela ponerse crema en la cara, en las piernas, en los brazos… y la verdad es que tenía muy buen cutis.

Mi abuela skin care
Recuerdo que a los 15 años me compré mi primera línea skin care. Esto es…, una leche limpiadora y un tónico facial. Recuerdo la marca (muy conocida), porque usé esos dos productos mucho tiempo. Me habitué a tener una rutina de limpieza de los poros del rostro y me sentía mayor y muy satisfecha.
No me preocupé lógicamente de las arrugas que aún no estaban, de la flacidez, del tono, de…, de…, de… Cuando tienes quince o dieciocho años y sin apenas información, en unos años donde no existía internet ni redes sociales, tienes la información cuando llega y cuando toca.
Fui cambiando de marcas en función de lo prometido por ellas y de mi edad. Hasta que no llegaron las primeras arrugas, flacidez o manchas, más o menos todo era correcto.
Hasta que comencé a notar en épocas de calor, a las dos/tres de la tarde, que la piel del rostro me pedía más hidratación.
Por aquel entonces no comprendía que los términos hidratación y nutrición eran antagónicos al mismo tiempo que complementarios, y que la sinergia entre ellos era primordial para que mi piel no gritase su sequedad. Bueno…, hasta ahora estoy hablando de la piel del rostro, pero como persona con la piel normal/seca, la parte final de las piernas (pantorrillas), producían descamación si no ponía crema en la zona.
Con cuarenta años, y por causa de la dermatitis atópica de mi hija comencé a interesarme por el mundo de la cosmética natural. Seguro que tú que me estás leyendo estás ahora en la misma situación, o conoces a varias personas con este tipo de problemáticas.
Nos bombardean con publicidad. Tú estarás más bella, tu piel lucirá radiante, tu cabello tendrá volumen y fuerza. (¿Cuántos días?), más allá del día del lavado el brillo y volumen ha desaparecido.
Tú, mi me conmigo, hace alusión a una canción de Maldita Nerea , pero ¡vamos a hacerla nuestra! contando nuestras experiencias, expectativas y frustraciones cuando hemos comprado un producto de higiene o belleza que no ha cumplido nuestras expectativas, sintiéndonos engañados o defraudados.
Raquel.





LAN–
Sencillamente maravillosa, es imposible prescindir de esta crema , llegó para quedarse y mi piel lo agradece. Aporta suavidad, hidratación y su suave aroma es muy agradable